El anuncio de la ventana promete una habitación amueblada de alquiler, pero la mujer encuentra las paredes agrietadas, el mobiliario averiado, una alfombra decrépita transformada en hierva y, lo más perturbador, su propio rostro entristecido que la mira desde la pared, la mesa y la silla destartaladas. No hay consuelo para esta mujer ni en el pasado, ni en el presente y, probablemente, tampoco en el futuro.
“Visita al pasado”
Remedios Varo